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Estructura y funciones del SNC

La capacidad de pensar y de contestar una pregunta, la creación de un cuadro, una pintura o una poesía y la respuesta a los cientos de estímulos del medio externo y el interno –de manera voluntaria o involuntaria– son controlados por el SNC.
El SNA, por su parte, es responsable de recibir la información sensorial (estímulos), de transmitirla al SNC y de enviar las respuestas a los órganos efectores. Todo esto es posible gracias a los nervios.

El Encéfalo:

Está constituido por el cerebro, el diencéfalo, el cerebelo y el tallo encefálico.

1. Cerebro. Es el mayor centro de control. Interpreta los estímulos sensoriales y coordina las respuestas (motoras); también es el encargado de las funciones emocional e intelectual. Es el centro nervioso de la conciencia y la voluntad.
2. Diencéfalo. En él se encuentran el tálamo y el hipotálamo. Tálamo. Constituye un centro de relevo de casi todos los impulsos cerebrales sensitivos que se dirigen hacia la corteza cerebral, excepto los que llevan información olfatoria. Participa asimismo en la asociación de sentimientos y de movimientos relacionados con la emociones. Hipotálamo. Regula las funciones tendientes a mantener el equilibrio interno, u homeostasis; por ejemplo, la temperatura y el balance hídrico. Controla el apetito y la saciedad, el comportamiento sexual y el afectivo y se relaciona con el estado de vigilia. Controla el funcionamiento de la principal glándula endócrina: la hipófisis.
3. Cerebelo. Está ubicado debajo del cerebro, por detrás de la protuberancia y del bulbo. Se comunica con esos órganos por medio de los pedúnculos cerebelosos; consta de dos hemisferios y de un lóbulo medio (vermis), surcados por muchísimos pliegues. Regula los movimientos finos y coordinados (escribir, enhebrar una aguja, etc.), la postura corporal (recibe información de los propioceptores de los músculos y las articulaciones) y el equilibrio (recibe información del sistema vestibular del oído interno).
4. Tallo encefálico. Controla funciones vitales para el organismo (recibe información de los interoceptores). Mesencéfalo. A través de los pedúnculos cerebrales, transmite impulsos motores desde la corteza cerebral hacia la protuberancia y la médula espinal. Contiene centros encargados de dar respuestas motoras, centros reflejos y de control del movimiento de los ojos. Protuberancia anular o puente de Varolio. Conecta e integra las distintas partes del encéfalo. Contiene los centros encargados de regular el ritmo respiratorio y otros centros que elaboran las respuestas reflejas. Bulbo raquídeo. Porción inferior del tallo encefálico que se continúa con la médula espinal; en él se alojan diversos centros de control de la vida vegetativa, por ejemplo, los que regulan la presión arterial y las frecuencias respiratoria y cardíaca. El 80% de las fibras motoras que descienden desde la corteza cerebral se cruzan en el bulbo, lo que determina que la mitad derecha del cuerpo esté controlada por el hemisferio cerebral izquierdo, y viceversa.

Organización externa del cerebro

Peso: unos 1 400 g. Volumen: entre 1350 y 1500 cm3.
Presenta hendiduras profundas (o cisuras) y repliegues (o circunvoluciones) que aumentan la superficie cerebral. La cisura interhemisférica lo divide en dos mitades: el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo; ambos se conectan por el cuerpo calloso, que integra las funciones de cada mitad. Las cisuras delimitan cuatro lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital. La zona más externa del cerebro es la corteza cerebral, cuyo espesor oscila entre 1,5 y 4 mm. Sus funciones serán analizadas más adelante.

Organización interna del cerebro.

Inmersos en la sustancia blanca, se hallan distintos núcleos basales de sustancia gris, como el caudado y el lentiforme, que participan en la planificación y la programación de los movimientos, especialmente los que se realizan de manera automática e inconsciente.
En el centro del cerebro se ubica el sistema límbico, un conjunto de estructuras, entre ellas el hipocampo y la amígdala, alrededor de la parte superior del diencéfalo, que conecta el hipotálamo con la corteza cerebral y otras estructuras. Se relaciona con los impulsos, las emociones, el placer y el desagrado y también con la consolidación de la memoria.